Y ahora ¿qué hago con esta sonrisa?

Se oye el barullo tras las puertas, el tiempo sigue corriendo y sé que ineludiblemente tendré que enfrentar aquel encuentro.
Siento como la tensión se ha apoderado de mi cuerpo, mis ojos permanecen cerrados imaginando a la multitud que afuera se pronuncia, trato de tranquilizarme pero es tal el temor que no sé cómo reaccionar. Un frío descomunal abraza mis entrañas; asumo que son los nervios. Acostumbrado siempre a tratar con numerosas personas al mismo tiempo, no logro discernir porque esta vez es diferente.
-No te preocupes, siempre es lo mismo... (dice la voz de un personaje al lado mío, que hasta ese entonces había pasado inadvertido).
-¿Cómo que siempre es lo mismo?
-Si, uno nunca sabe cómo reaccionar a estas cosas, pero... Tú parece ser que lo resolverás elegantemente (Señala con un gesto la impecable tela de mi esmoquin).
Me observo, siento el pavor que el atravesar aquellas puertas me provoca, cavilo por unos instantes y le pregunto:
-Si todo esto es normal, si estoy aterrado, si no se ni qué hacer ni que pensar, entonces ¿Por qué demonios sigo sonriendo?
-Ah no te preocupes por ello (contesta)... Solo son los efectos del "Rigor Mortis".


