Y ahora ¿qué hago con esta sonrisa?

Se oye el barullo tras las puertas, el tiempo sigue corriendo y sé que ineludiblemente tendré que enfrentar aquel encuentro.
Siento como la tensión se ha apoderado de mi cuerpo, mis ojos permanecen cerrados imaginando a la multitud que afuera se pronuncia, trato de tranquilizarme pero es tal el temor que no sé cómo reaccionar. Un frío descomunal abraza mis entrañas; asumo que son los nervios. Acostumbrado siempre a tratar con numerosas personas al mismo tiempo, no logro discernir porque esta vez es diferente.
-No te preocupes, siempre es lo mismo... (dice la voz de un personaje al lado mío, que hasta ese entonces había pasado inadvertido).
-¿Cómo que siempre es lo mismo?
-Si, uno nunca sabe cómo reaccionar a estas cosas, pero... Tú parece ser que lo resolverás elegantemente (Señala con un gesto la impecable tela de mi esmoquin).
Me observo, siento el pavor que el atravesar aquellas puertas me provoca, cavilo por unos instantes y le pregunto:
-Si todo esto es normal, si estoy aterrado, si no se ni qué hacer ni que pensar, entonces ¿Por qué demonios sigo sonriendo?
-Ah no te preocupes por ello (contesta)... Solo son los efectos del "Rigor Mortis".
6 Comentarios:
Hermano, hace rato que no se leia de ti en este espacio, quedisfrute el volver a leerte.
Lo entiendo como enfrentar la muerte sin saberlo, porque está esperando a un público tras la puerta, como creyendo que lo que sigue es un escenario, por eso los nervios, el terror antepuesto. Sin embargo la muerte está al lado y confunde esos síntomas con los verdaderos, que son los de la muerte, frio... incertidumbre... pero una sonrisa de "Rigor mortis".
El espasmo te sorprende mirando por una de las puertas que está entreabierta, esa puerta que siempre ha estado ahí, por la que has mirado a hurtadillas tantas veces con una mezcla de fascinación recelosa. Es cuando te invade la suspicacia, ya no basta curiosear, te das cuenta que es momento de cruzarla, intuyes lo que sigue y se dibuja esa mueca tiesa en tu rostro, una sonrisa fúnebre de comprensión. Y sucede lo que sucede: desvanecimiento, estado de rigidez, inflexibilidad de extremidades, Rigor Mortis…
Ahora te levantas con el esmoquin que te engalana a la altura del evento, se ha desvanecido la rigidez, la mueca se ha relajado en una sonrisa espléndida y concluyente, abres la puerta determinante y eres recibido por otra sonrisa que te abraza el espíritu, se ha cerrado la puerta detrás tuyo, las sonrisas se multiplican y todo se convierte en carcajadas.
-OTULIA-
Orale!
.......... El gordito!
¿Qué hacer con una sonrisa?
Regala una sonrisa, sin esperar otra a cambio y éstas se multiplican, estoy de acuerdo con Otulia.
:)
-OTULIA-
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