3er día de no se cuantos

Limpié mi espacio frente al dios Marte; postre mi rostro frente al suyo, le tomé por la nuca diciéndole en susurros todos los secretos que rugían con el viento, más no a mi favor. Confesé en abrazo contenido mi fragilidad al reconocerme vencido en la danza que solo al mar pertenece. Recurrí a la revancha besando con despecho esta fría soledad, arremetí con atinada fiereza cada letra del teclado, le prendí fuego a la aldea de mi orgullosa vanidad y me refugié vociferando ataduras al valor de tomar dicha decisión.
Limpié mi espacio frente al dios Marte, mientras acariciaba sus cabellos con esencia de pachuli y besaba su frente cuestionando mis alas frente al acantilado que el alma había preparado para mí. Limpié mi espacio frente al dios Marte, y la música no dejaba oír su jadeante resistencia a fluir. Limpié mi espacio frente al dios Marte, y descubrí que solo siendo Sol, se puede uno rendir sin dejar de vivir.





