lunes, octubre 25, 2010

3er día de no se cuantos


Limpié mi espacio frente al dios Marte; postre mi rostro frente al suyo, le tomé por la nuca diciéndole en susurros todos los secretos que rugían con el viento, más no a mi favor. Confesé en abrazo contenido mi fragilidad al reconocerme vencido en la danza que solo al mar pertenece. Recurrí a la revancha besando con despecho esta fría soledad, arremetí con atinada fiereza cada letra del teclado, le prendí fuego a la aldea de mi orgullosa vanidad y me refugié vociferando ataduras al valor de tomar dicha decisión.

Limpié mi espacio frente al dios Marte, mientras acariciaba sus cabellos con esencia de pachuli y besaba su frente cuestionando mis alas frente al acantilado que el alma había preparado para mí. Limpié mi espacio frente al dios Marte, y la música no dejaba oír su jadeante resistencia a fluir. Limpié mi espacio frente al dios Marte, y descubrí que solo siendo Sol, se puede uno rendir sin dejar de vivir.

jueves, octubre 21, 2010

2o día de no se cuantos


Compensando el ensueño que a la lejanía recupera su propio eco, va colándose el sopor de los recuerdos en la memoria. Raspando el salitroso y enmohecido discurso de ser elocuente... extrañando.

Día 1 de no se cuantos...



La Luna ha dejado el cielo para recobrar su sonrisa en el fondo del mar... y no son las voces que circundan lo que me inquieta, si no el silencio que administra a cuentagotas amordazando el dialogo acostumbrado de la inquietante similitud entre la arena y el mar.... Y ella..? sirena que con voz de tormenta derrama sus lágrimas sobre los arrecifes de la duda y el amor.

domingo, mayo 16, 2010

Y ahora ¿qué hago con esta sonrisa?


Se oye el barullo tras las puertas, el tiempo sigue corriendo y sé que ineludiblemente tendré que enfrentar aquel encuentro.

Siento como la tensión se ha apoderado de mi cuerpo, mis ojos permanecen cerrados imaginando a la multitud que afuera se pronuncia, trato de tranquilizarme pero es tal el temor que no sé cómo reaccionar. Un frío descomunal abraza mis entrañas; asumo que son los nervios. Acostumbrado siempre a tratar con numerosas personas al mismo tiempo, no logro discernir porque esta vez es diferente.

-No te preocupes, siempre es lo mismo... (dice la voz de un personaje al lado mío, que hasta ese entonces había pasado inadvertido).

-¿Cómo que siempre es lo mismo?

-Si, uno nunca sabe cómo reaccionar a estas cosas, pero... Tú parece ser que lo resolverás elegantemente (Señala con un gesto la impecable tela de mi esmoquin).

Me observo, siento el pavor que el atravesar aquellas puertas me provoca, cavilo por unos instantes y le pregunto:

-Si todo esto es normal, si estoy aterrado, si no se ni qué hacer ni que pensar, entonces ¿Por qué demonios sigo sonriendo?

-Ah no te preocupes por ello (contesta)... Solo son los efectos del "Rigor Mortis".

viernes, mayo 07, 2010

La Pulga


Llegó la pulga
preguntó...
la Luna titiló...
el despreció surgió a su alrededor;
le respondí y
se trepó sobre el primer perro
que pasó frente a ella...

jueves, mayo 06, 2010




Una ola no te aplasta, simplemente te hunde en tu propia realidad... ya de tí depende si te ahogas en ella o decides salir a flote...

miércoles, mayo 05, 2010

Catarsis...




Tomando café esta mañana y mientras atendía a la paloma mensajera que desde Irán había llegado en vuelo fatigoso y bajo en esperanzas, descubrí la importancia de atravesar la vida sorteando momentos incomprensibles y dolorosos.

Me abracé a la necesidad de terminar con el último sorbo de amargo café de una buena vez y dejar fluir esta catarsis por la que el duelo figura como personaje principal, aceptando la relevancia de esta ya que entendí que si uno no tiene el valor suficiente para generar los cambios pertinentes en su propia vida entonces, es la vida quién se adelanta y te sumerge en alguna situación lo suficientemente efervescente como para obligarte a tomar decisiones inmediatas y retomar caminos o descubrir otros.

Cada catarsis es una oportunidad de mejorar, de cambiar, de buscar la armonía necesaria para poder coexistir...

Mientras lo digiero, iré por otra taza de café ya que en realidad; uno se va acostumbrando a gozar de cada trago amargo que uno mismo se pueda servir.