Son las mariposas
Desayuno como cada mañana
un mordisco de nostálgica prisa,
resuelvo en prepararme un café
y apuesto diez centavos al día.
Me levanto y juego
con métrica y rima en la sonrisa;
si salgo a la calle
mis pasos van conmigo,
si salgo a la vida,
es el corazón quien me acompaña.
Desnuda llevo la mirada;
suelta y jocosa voy dejando
la imaginación por las esquinas;
sacudo los despojos de la duda
cubriendo con cadáveres mínimos
de angustias, mi morada.
Si hablo de la esperanza
mi pecho se reduce descuidadamente
a los breves instantes de la infancia;
y recuento cuanta vida se ha colgado de la mía,
cuanta vida voy colgando de la vida.
Si adormecido me regreso a casa
los labios se me parten
reventando de ganas de besarte,
de encontrarte ahí tendida
sobre las ganas de amarme.
Son las mariposas amor,
tiernas y delicadas mariposas
de tus caricias;
las que embellecen mis días;
las que toman vida a vuelo lento
sobre los arrecifes de mi embelesada agonía.
un mordisco de nostálgica prisa,
resuelvo en prepararme un café
y apuesto diez centavos al día.
Me levanto y juego
con métrica y rima en la sonrisa;
si salgo a la calle
mis pasos van conmigo,
si salgo a la vida,
es el corazón quien me acompaña.
Desnuda llevo la mirada;
suelta y jocosa voy dejando
la imaginación por las esquinas;
sacudo los despojos de la duda
cubriendo con cadáveres mínimos
de angustias, mi morada.
Si hablo de la esperanza
mi pecho se reduce descuidadamente
a los breves instantes de la infancia;
y recuento cuanta vida se ha colgado de la mía,
cuanta vida voy colgando de la vida.
Si adormecido me regreso a casa
los labios se me parten
reventando de ganas de besarte,
de encontrarte ahí tendida
sobre las ganas de amarme.
Son las mariposas amor,
tiernas y delicadas mariposas
de tus caricias;
las que embellecen mis días;
las que toman vida a vuelo lento
sobre los arrecifes de mi embelesada agonía.