El Artesano

Cae la tarde y como siempre a las 6, dobla la esquina una figura consumida, apesadumbrada que, a pasos lentos se acerca a la puerta que lo recibe con un remordimiento enmohecido y recio al abrir. Sus manos cansadas y descuidadas cierran con un empujón la vieja madera tras de si.
Su pesado cuerpo se desploma sobre un rancio sofá que se acompaña en la sala por una mesita, una botella de vino, algunas velas y la pared llena de fotos antiguas.
El no es obrero ni ejecutivo, su cansancio no lo gana en la oficina ni en una jornada de trabajo; el viene esforzándose día a día por aprender a vivir, por compartir cada historia, cada desdicha, cada infortunio, cada sonrisa, cada mundo detrás del espejo, cada reflexión. Su oficio… es el de artesano.
Toma una guitarra que se mantenía oculta junto al sofá, y es ahí, donde se concede el último baile entre sus dedos y las cuerdas… La música resuena en los recovecos de madera que cubre los pisos, los muebles antiquísimos, los marcos de las ventanas; así comienza a retumbar. Los últimos rayos de sol se sonrojan al asomarse por los cristales para espiar y escuchar la creación; los segundos del reloj pierden su tiempo y se dejan llevar por el ritmo de cada melodía, un olor a tierra mojada y lluvia sale del vino al ser destapado de nuevo; las sombras comienzan a llegar una a una a la habitación, como invitadas a colación. Bailan, danzan, juegan con las llamas discretas de las velas; se dejan seducir por cada nota… mientras estas le van dando forma a los sentimientos. Sus dedos recorren el diapasón de izquierda a derecha… de derecha a izquierda; veloces, apasionados, desgarrando los recuerdos y la razón.
No ha pasado el tiempo, pero si una vida… El artesano recuesta su cabeza sobre el costado de la guitarra, sus manos caen suavemente sobre sus rodillas, abrazándola como si la abrazase a ella; que no está. Que nunca estuvo, que no llegará…
La última flama se apaga, y con ella la noche… en la oscuridad… solo un suspiro antecede su muerte ante tal obra de arte.
Nuevamente: la quietud, el silencio, lo que queda de si.
1 Comentarios:
¿Artesano? ¿de que barro ensuciaras tus manos para armonizar melodias en tu guitarra....?
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